viernes, 22 de agosto de 2025

NOTAS DE KARLHEINZ VAN DER BRUYJK (s. XVII)

 "Cuando amas a alguien, dejas que robe tu corazón. Se lo das con felicidad, y ya no piensas más en ti, sólo en la persona que amas. Entonces todo es alegría, todo es luz, y la felicidad de tu ser amado es la tuya.

Cuando odias a alguien, también dejas que robe tu corazón, pero no con felicidad, sino con rencor, y ya no piensas más en ti, sino en la persona que odias. Entonces todo es oscuro, vano, triste y fatal. En ese caso, harías bien en dejar de odiar, y pedir que te devuelvan el corazón por medio del perdón. Así recuperas la luz y la alegría que te faltan." 


*****

"Ayer trabé conversación con el vendedor de tabaco. Ambos estábamos con tiempo y él, muy pronto, comenzó a quejarse de su falta de libertad. Tenía una bella esposa y un hijo ya adolescente (yo los conocía de antes), por quienes él debía pasar el día trabajando para darles techo, vestido y comida. Él extrañaba especialmente la época en que podía divertirse sin preocupaciones, viajar sin límite por los mares o por las habitaciones ajenas, gastando su renta como le diera la real gana. Antes, él era su propio héroe, y ahora se sentía un desdichado, casi un esclavo de su situación. Hasta que se animó a pedirme consejo.

"Pero qué burda imitación de un hombre de verdad eres tú -le respondí, asegurándome de que viese el pomo de mi espada bajo mi capa-. No te imaginas el tesoro que tienes, tunante. Es cierto que una esposa te machaca constantemente con sus necesidades, las de la casa y las de los hijos; pero ella, por tan bajo precio, te hace vivir en el presente. Tu hijo, desde el primer día de embarazo, hace que te corra un escalofrío de vértigo al pensar en su futuro, ya sea dentro de quince minutos o dentro de cincuenta años. Y eso no te deja hasta el día en que te entierran. Si no los tuvieras a ellos, serías un hombre como yo, libre de libertad absoluta, gastando tu dinero como te plazca, dándote todos los placeres que pudieras aprovechar... Pero progresivamente condenado al pasado, al ejercicio inevitable de la nostalgia, con el fantasma de un fin sin dejar en el mundo otra marca que el olvido que, como el polvo en las casas abandonadas, se irá depositando en aquellos a quienes considerabas la gente que te amaba 'de verdad.'"


No hay comentarios:

Publicar un comentario